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Gastroenterología

Hemorragias Digestivas

ALTAS Y BAJAS
La hemorragia de origen digestivo puede manifestarse con distintas características según el origen anatómico. Así es como se las denomina altas y bajas. La hematemesis, o sea el vómito con contenido de sangre -típico de la hemorragia digestiva alta-, ocurre cuando el lugar de sangrado se encuentra por arriba del ligamento de Treitz ya que por debajo del duodeno rara vez refluye al estómago. El ácido clorhídrico produce cambios en la coloración de la sangre que se tornará más negruzca cuando mayor tiempo tarde en expulsarse. Melena es el nombre asignado a la presencia de heces muy oscuras, alquitranadas, brillantes, pegajosas y con olor sui generis, motivadas por el sangrado del esófago, estómago o duodeno, aunque si tuviera lugar en yeyuno o íleon y el tránsito intestinal fuera lento también podría presentar estas características. Difiere de las de color gris o negro opaco que tienen cuando se ingiere bismuto o hierro. La hematoquecia es la observación de heces con sangre roja, habitualmente con coágulos recientes, que indican una hemorragia por debajo del ligamento de Treitz. La coloración depende sobre todo de la cantidad de sangre que, cuando es importante, acelera el tránsito y permite que ésta se presente más fresca, con menos coágulos. Cantidades menores a 50 ml de sangre pueden pasar inadvertidas en el contenido fecal. La sangre oculta en la materia fecal, índice importante para diagnosticar pequeñas pérdidas, puede realizarse con la pruebas del guayaco o la de la hemoglobina-peroxidasa. En estos casos, el laboratorio deberá extremar el cuidado para no introducir factores de error (cepillado de dientes, ingestión de vitamina C, tratamientos con antiinflamatorios no esteroides). Otro método más complejo pero más exacto es la utilización de hematíes autólogos marcados con 51 Cr, reinyectados para, posteriormente, buscar la radioactividad en las heces. Además de la sintomatología mencionada (hematemesis, melena o hematoquecia) el paciente sufrirá las que dependan del volumen de sangre perdido y el tiempo en que esto ocurrió. La pérdida de alrededor de 500 ml aún en el corto tiempo, si no existen condiciones previas de que sumen noxas (anemia, hipotensión arterial, extrema senectud), pueden no tener manifestaciones clínicas. A partir de allí, el mayor compromiso se observa cuando la pérdida se acerca al 40 % del volumen arterial efectivo. En estos casos el enfermo tendrá lipotimia, sudoración, taquicardia, hipotensión arterial, sed intensa, náuseas y finalmente shock hipovolémico.

METODOS DE EXPLORACION
Los métodos de exploración destinados a localizar el sitio de la hemorragia han mejorado en el último tiempo debido a la introducción de gammagrafías con radioisótopos de tecnecio que definen la zona del tubo digestivo sangrante aunque inducen a error en el ángulo derecho del colon al confundirse con la captación de la masa hepática (tendrían gran utilidad en la angiodisplasia). Los procedimientos clásicos e ineludibles -en un primer momento- serán la endoscopia gastroesofágica, la rectosigmoideoscopia, la colonoscopia y la angiografía.

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