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Gastroenterología

Colon: Diverticulosis Colonica

Los divertículos constituyen pequeñas hernias de la pared colónica cuya formación está favorecida por puntos débiles de sus capas musculares, zonas determinadas por la penetración de las arteriolas. Se incrementan con la edad, a tal punto que se hallan presentes en la mitad de los mayores de 70 años. La senectud produce cambios en el colon que se traducen por su menor diámetro: la ley de Laplace dice que la presión aumenta en un cilindro cuando menor sea su luz. Tanto un pequeño volumen fecal (por la ingestión de escasas fibras) como su reducción involutiva propenden a la aparición de divertículos. Prevalecen en el colon distal.
Es habitual que transcurran en forma asintomática pero si su número es importante (en ese caso actúan como si se tratara de un intestino irritable) o se complican con la hemorragia, la inflamación o la perforación, pueden generar cuadros de gravedad. Es frecuente que los ancianos -en general los portadores de esta patología- que se quejen de meteorismo y dolores cólicos difusos padezcan de diverticulosis. El cambio de ritmo evacuatorio (aumento o disminución de las mismas y modificaciones en la consistencia de las heces) hacen presumir un cuadro de esta naturaleza pero nunca deben omitirse los estudios pertinentes en virtud de patologías más graves. Las tres causas más importantes de enterorragia son el carcinoma colorrectal, la diverticulosis y la angiodisplasia. En el caso de la diverticulosis la hemorragia es muy abundante y generalmente cede en forma espontánea. La radiografía de colon por enema y la rectosigmoideoscopia son elementos indispensables para su diagnóstico. Sus complicaciones son diverticulitis con perforación o sin ella y la hemorragia. La primera es causa de dolor y fiebre y puede determinar el cuadro denominado “apendicitis izquierda”, puesto que esa es la zona del colon más afectada. Dadas las características anatómicas, la diverticulitis puede ocasionar íleo, absceso pelviano o peritonitis generalizada. El aumento del número de individuos que padecen de diverticulosis colónica observado en el último tiempo parece tener su razón en dos causas fundamentales: 1. La prolongación de la vida del hombre y 2. La dieta refinada con escasos residuos (fibras vegetales). En efecto, en el primero de los casos, las estadísticas indican que la diverticulosis colónica -habitualmente asintomática- es una afección que, aunque comienza en la edad media de la vida, es muy frecuente en la ancianidad, a tal punto que la presentan un 50% de los octogenarios. La dieta rica en fibras aumenta el volumen fecal, lo que incrementa el diámetro intestinal. Por la ley de Laplace, cuanto menor es el radio de un cilindro, mayor es la presión que se genera con determinada tensión. El intestino grueso, con calibre disminuido, espástico, al aumentar su presión provocaría la herniación de la mucosa y de la submucosa a través de los puntos débiles de la pared. La alimentación característica de la sociedad occidental ha hecho que la diverticulosis de colon sea más frecuente entre quienes habitan este grupo cultural.

Numerosos indicios dan base a este aserto. La enfermedad diverticular de colon, considerada una enfermedad rara en Africa, está tomando auge -como dice Ihekwaba- como una entidad nosológica en algunas áreas del Africa tropical. Este autor estudió a 15 pacientes con esa patología, la mayoría con exceso de peso, de más de 50 años de edad y que llevaban una abundante dieta tradicional. Sus resultados sugieren que pueden no haber actuado los factores habituales de la alimentación de esta zona y que un alto grado de productos alimentarios procesados en los supermercados pueden haber contribuido en forma importante al desarrollo de la afección.
Bernardes también opina que la enfermedad diverticular del colon es frecuente en los países desarrollados por la dieta pobre en fibras y que su prevalencia se acrecienta con la edad, considerándola de un 75% a los 70 años. También está de acuerdo que el sitio predilecto de su asiento es el colon sigmoide y que usualmente es una afección asintomática. Trasladadas a la población general, las estadísticas apuntan que la padecen entre un 1 y un 2% de la totalidad de las personas.

Ohi y col. elaboran una interesante relación de lo acaecido en Japón durante un siglo. La revisión que hacen de la dieta de los japoneses muestra una rápida “occidentalización”, en parte por la merma en la ingestión de fibras de cereales. Evalúan el contenido de fibras de la dieta usando tablas sobre el consumo de alimentos entre 1911 y 1980 y estudian la prevalencia de la diverticulosis colónica. La declinación del contenido de fibras de la dieta tiene dos fases: la primera declinación, que probablemente principia a finales del siglo XIX, progresa hasta la Segunda Guerra Mundial. Los datos durante el período de la guerra fueron inasequibles. En el lapso inmediatamente posterior a ella se encontró una tendencia a suplementar con más fibras de arroz aunque hubo una reducción del abrillantado de este grano durante la conflagración mundial. La segunda declinación del contenido de fibras de la dieta japonesa tuvo lugar en la década del 50 y progresó hasta el período de “alto desarrollo económico” donde fue más marcada la disminución de las mismas y aumentó posteriormente la diverticulosis.

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